miércoles, 12 de junio de 2013
ODA AL GATO
Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.
El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.
No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.
Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.
Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.
Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.
Pablo Neruda
martes, 11 de junio de 2013
domingo, 9 de junio de 2013
El paso de la laguna Estigia
Cuando estuve en Madrid, pude visitar el Museo del Padro y estando allí, decubrí el cuadro El paso de la laguna Estigia de Joachim Patinir y me llamó con una simple mirada de refilón. Una pequeña obra tan enigmática donde la pintura no refleja los años y te deja navegando en su misterio.
Dicha obra fue realizada hacia el año 1520, óleo sobre tabla de 64x103cm, perteneciente a la escuela flamenca de Flandes. Esta pintura de Patinir
destaca por su originalidad y su composición, distinta a la habitual,
formada por planos paralelos escalonados.Tomando como fuente de inspiración las
representaciones anteriores del Paraíso o del Purgatorio del Bosco,
decisivas en su proceso y creación final, Patinir reúne en una única
composición imágenes bíblicas junto a otras del mundo grecorromano.
Patinir sitúa la escena en el momento en que
Caronte ha llegado al lugar en que se abre un canal a cada lado de la
Estigia, momento de la decisión final, cuando el alma a la que conduce
tiene que optar por uno de los dos caminos. Debe conocer la diferencia
entre el camino difícil, señalado por el ángel desde el promontorio, que
lleva a la salvación, al Paraíso, y el fácil, con prados y árboles
frutales a la orilla, que se estrecha al pasar la curvatura oculta por
los árboles y conduce directamente a la condenación, al Infierno. El
modo en que Patinir representa el alma, de estricto perfil, con el
rostro y el cuerpo girado en dirección al camino fácil, que lleva a la
perdición, confirma que ya ha hecho su elección y que esa es la vía que
va a seguir. A fines de la Edad Media existía toda una serie de metáforas
para expresar esta idea, tanto bíblica como clásica. De todas ellas,
Patinir parece haberse inspirado en el Evangelio de San Mateo. No hay
duda de que refleja en esta obra el pesimismo de una época tan
turbulenta como la que le tocó vivir, en plena Reforma protestante. Al
llevar a cabo esta obra, Patinir la convierte en un memento mori,
en un recordatorio, a quien la contemple, para que quede avisado de que
es preciso prepararse para este momento e, imitando a Cristo, seguir el
camino difícil, sin hacer caso de los falsos paraísos y tentaciones
engañosa.
Os dejo una imagen de grandes dimensiones para que podáis admirar cada detalle e impresionaros.
viernes, 7 de junio de 2013
La naranja mecánica
Hace unos días vi por primera vez la película producida, dirigida y escrita por Stanley Kubrick en 1971. El título original de la película es "The Clockwork Orange" y es una adaptación fílmica de la novela homónima de 1962, escrita por Anthony Burgess.
La película se caracteriza por contenidos violentos que facilitan una crítica social en psiquiatría, el pandillerismo juvenil, las teorías conductistas en psicología y otros tópicos ubicados en una sociedad futurista distópica. Su banda sonora está principalmente compuesta por pasajes de música clásica dándole a las escenas una gran carga de sensaciones musicales.
Desde que recuerdo, he estado rehacia a ver esta película por pensar que se centrarían en la ultraviolencia ya que la mayoría de las personas cegadas recuerdan dicho film por eso. Ahora intento expandir mi cultura y me alegra decir que me dejó un buen sabor de boca.
Fascinante puesta en escena y dirección, junto con un ambiente cinematográfico peculiar.
miércoles, 5 de junio de 2013
El artista DRAN
Os presento al artista urbano francés, concretamente de Toulous, llamado Dran; que además de sus obras urbanas, es ilustrador. Desde mi punto de vista, sus obras proyectan una sensación liviana donde podemos reflexionar sobre lo que se nos muestra y hacer volar nuestra mente.
Con esto, insto a que disfrutéis de su arte:
Con esto, insto a que disfrutéis de su arte:
lunes, 3 de junio de 2013
No es inútil amarse,
finalmente.
Lo mismo que amaestrar serpientes, nos exige
técnica refinada y perder la vergüenza
de actuar frente al mundo en taparrabos.
Y unos nervios de acero.
Pero amar es oficio
saludable también: su liturgia apacigua
el ocio que enajena -como supo Catulo-
y perdió a las ciudades más felices.
Bajo la cuerda floja dispone -no pidáis
una red, porque tal no es posible- otra cuerda,
tan floja, pero última
tan inútil a veces,
bajo la cual no hay nada.
Y entreabre
ventanas que te oreen la cólera y exhiban
a tu noche otras noches diferentes, y así
sólo el amor nos salva a fin de cuentas
del peligro peor que se conoce:
ser sólo -y nada más- nosotros mismos.
Por eso,
ahora que está ya dicho todo y tengo
un sitio en el país de la blasfemia,
ahora que este dolor de hacer palabra
con el propio dolor
traspasa los umbrales
del miedo,
necesito de tu amor como analgésico;
que vengas con tus besos de morfina a sedarme,
y rodees mi talle con tus brazos
haciendo un salvavidas, para impedir que me hunda
la plomada letal de la tristeza;
que me pongas vestidos de esperanza -ya casi
no recordaba una palabra así-,
aunque me queden grandes como a un niño
la camisa más grande de su padre;
que administres mi olvido y el don de la inconsciencia;
que me albergues de mí -mi enemigo peor
y más tenaz-, que me hagas un socaire,
aunque sea mentira
-porque todos es mentira
y la tuya es piadosa-;
que me tapes los ojos
y digas ya pasó, ya pasó, ya pasó
-aunque nada se pase, porque nada se pasa-,
ya pasó,
ya pasó,
ya pasó,
ya pasó.
Y si nada nos libra de la muerte,
al menos que el amor nos salve de la vida.
finalmente.
Lo mismo que amaestrar serpientes, nos exige
técnica refinada y perder la vergüenza
de actuar frente al mundo en taparrabos.
Y unos nervios de acero.
Pero amar es oficio
saludable también: su liturgia apacigua
el ocio que enajena -como supo Catulo-
y perdió a las ciudades más felices.
Bajo la cuerda floja dispone -no pidáis
una red, porque tal no es posible- otra cuerda,
tan floja, pero última
tan inútil a veces,
bajo la cual no hay nada.
Y entreabre
ventanas que te oreen la cólera y exhiban
a tu noche otras noches diferentes, y así
sólo el amor nos salva a fin de cuentas
del peligro peor que se conoce:
ser sólo -y nada más- nosotros mismos.
Por eso,
ahora que está ya dicho todo y tengo
un sitio en el país de la blasfemia,
ahora que este dolor de hacer palabra
con el propio dolor
traspasa los umbrales
del miedo,
necesito de tu amor como analgésico;
que vengas con tus besos de morfina a sedarme,
y rodees mi talle con tus brazos
haciendo un salvavidas, para impedir que me hunda
la plomada letal de la tristeza;
que me pongas vestidos de esperanza -ya casi
no recordaba una palabra así-,
aunque me queden grandes como a un niño
la camisa más grande de su padre;
que administres mi olvido y el don de la inconsciencia;
que me albergues de mí -mi enemigo peor
y más tenaz-, que me hagas un socaire,
aunque sea mentira
-porque todos es mentira
y la tuya es piadosa-;
que me tapes los ojos
y digas ya pasó, ya pasó, ya pasó
-aunque nada se pase, porque nada se pasa-,
ya pasó,
ya pasó,
ya pasó,
ya pasó.
Y si nada nos libra de la muerte,
al menos que el amor nos salve de la vida.
El salvavidas, Javier Velaza
Del libro Los arrancados, 2002
domingo, 2 de junio de 2013
Proyecto escultura
Aquí os dejo mi proyecto de escultura para el segundo cuatrimestre:
Primero realicé la figura en barro sobre una estructura de barro.
Una vez se separa el molde, se añade una capa de fairy para facilitar la salida de la reproducción.
Estoy muy contenta con el trabajo, ya que me propuse un proyecto que al principio parecía sencillo y luego me supuso mucho esfuerzo. Pero pude resolverlo y con un resultado muy satisfactorio.
Primero realicé la figura en barro sobre una estructura de barro.
Luego proseguí con la reproducción en un molde perdido de escayola.
Una vez se separa el molde, se añade una capa de fairy para facilitar la salida de la reproducción.
Tras dejarlo secar una semana, comienza el proceso de picar para sacar el molde.
Tuve algunos problemas al picar, y varias piezas se rompieron pero pude solucionarlo con el aglutinante de la escayola.
Finalmente, decoré la escultura con cera y grafito en polvo, de modo que se asemejase a la piedra.
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